¿Merece la pena recauchutar o es mejor comprar unos pies de gato nuevos?

Y tanto que merece la pena. Primero por el ahorro económico que supone y luego porque a todo el mundo le ha pasado que cuando por fin tiene el pie de gato adaptado a su horma y ya se siente comodísimo con él, es justo cuando está a punto de llegar la suela a su fin de vía útil.

Pero hoy en día los especialistas en reparar pies de gatos son auténticos artistas. Eso sí, es clave llevar a recauchutar a gente con experiencia y que sepan bien lo que hacen. Hay muy buenos e inquietos profesionales que incluso ha sacado una palmilla con testigo de desgaste para saber cuándo es el momento propicio para recauchutar de nuevo.

También podremos probar gomas diferentes en nuestro pie de gato favorito, personalizándolos a nuestro gusto. Los fabricantes de pies de gato han visto que los usuarios llevan sus gatos cada vez más a menudo a resolar y las hormas de los nuevos modelos que se fabrican admiten muy bien las reparaciones sin deformarse como antaño.